¿Ayuda la farmacología?

farmacologíaEl cerebro es un órgano muy delicado, y por ello es que está rodeado por la barrera hemato-encefálica [BHE]), la cual impide el paso de gran parte de moléculas y células. Los psicofármacos, son sustancias químicas (principalmente moléculas pequeñas liposolubles) sintetizadas artificialmente, capaces de atravesar la BHE (Laterra, Keep, Betz y Goldstein, 1999) y que actúan bloqueando o activando procesos internos, ya sea uniéndose a receptores celulares en las neuronas (actuando como neurotransmisores o bloqueándoles el camino para actuar) o bien, modificando la disponibilidad de ciertos neurotransmisores entre neuronas (Lichtblau, 2010). Ciertos químicos naturales, como los ácidos hidroxifenólicos, presentes en vegetales y frutas, también pueden atravesarla, presentando cotidianamente efectos beneficiosos (Gundersen, Storm-Mathisen y Bergersen, 2015). También la atraviesan químicos naturales presentes en el ginseng, el opio y la hierba de san juan; o artificiales como la nicotina y el alcohol; resultando en diversos efectos (Stein, 2008).

Los psicofármacos son estructuralmente específicos (actúan sobre un número reducido o incluso un solo complejo proteínico en las neuronas), sin embargo, su efecto en el cerebro resulta más bien inespecífico, ya que el cerebro utiliza los mismos mecanismos moleculares en distintas regiones para distintas funciones. Sumado a esto, aún el efecto específico sobre un tipo de receptor, puede desencadenar cascadas de otros efectos, o bien gatillar una respuesta adaptativa o adversa del cuerpo al fármaco (Moncrieff, Cohen y Porter, 2013); por esto, los fármacos sintetizados actualmente no sólo presentan el efecto deseado, sino también, efectos adversos. Finalmente, existen particularidades farmacocinéticas (velocidad de absorción, distribución, metabolización y excreción) que varían de sujeto a sujeto, por lo cual, la misma dosis de X fármaco no realizará el mismo efecto en Pedro, Juan y Diego (Brown y Tomlin, 2010). En ese sentido, es necesario encontrar –junto al equipo profesional involucrado en el tratamiento– la dosis efectiva que presente la menor cantidad de efectos adversos.

Es importante informarse acerca de los mecanismos de actuación de los fármacos que se ingieren, para esto es posible pedir bibliografía al psiquiatra que le atiende, así como buscar en libros introductorios al tema (como el Stahl). Es el derecho de todo paciente estar informado; y a la vez, es importante para poder seleccionar el tratamiento adecuado, notar los efectos adversos post-consumo del fármaco y su intensidad.

Los ataques de pánico esporádicos post-abandono de tratamiento farmacológico son comunes (Marchesi, 2008), por eso se recomienda mantener la psicoterapia un par de meses tras el cese de consumo de fármacos, también resulta importante tener en cuenta que un nuevo episodio no implica que el trastorno ‘volvió’, pudiendo mantenerse como un hecho aislado.